
El comedor
Mesas de roble macizo, mantel de lino crudo de Navarra y cubertería de plata heredada.
Veintiocho cubiertos por servicio. Dos servicios al día. Producto del Baztán y del Cantábrico cocinado con pausa.

Mesas de roble macizo, mantel de lino crudo de Navarra y cubertería de plata heredada.
Seis taburetes frente al pase. El mejor asiento del restaurante.
Horno de leña centenario. El fuego se enciende a las once de la mañana.
Pared iluminada con 380 referencias — vinos de Navarra, Rioja Alavesa y alguna herejía francesa.
Una cocina breve, escrita con el mercado. Cada servicio es distinto — si algo no está hoy en la mesa, es porque el campo aún no lo dio.
Fotografías reales del pase. Cada plato se emplata una sola vez: se termina delante del comensal. Desplázate para ver la carta breve.
Cinco personas sostienen Casa Enea. Todas llevan aquí desde el primer servicio. Dos, desde antes de que hubiera servicio.
Formada en Azurmendi. Volvió a Lesaka en 2019 para cocinar despacio, con lo que tiene a mano.
Abrí Casa Enea en la casona que perteneció a mi abuela. La cocina no se parece a la suya — los tiempos han cambiado — pero el respeto por el producto y por el gesto, sí. Cocino lo que me dan el Bidasoa, el monte Peñas de Aia y los productores que conozco por su nombre.
Veintiocho cubiertos por servicio. Reservas hasta con dos semanas de antelación. Si el día está completo, te anotamos en la siguiente ventana — sin esperas ciegas.
Tenemos acuerdo con tres casas rurales del valle del Bidasoa y el hotel de Bera. Indícanoslo al reservar y te lo coordinamos sin cargo.